Exilio

Ante el espejo, soy un estado fallido, 
un puente entre dos calles intransitables, 
un momento escapado de la existencia,
la escena de un crimen sin culpables. 

Y sin embargo respiro, 
al borde de todo respiro
pisando con cuidado ante la censura,
ante la inseguridad misma que me empuja 
y que constriñe este rostro hacia la desaparición, 
hacia la desesperación que solo siente
un exiliado. 

Sin embargo respiro, 
respiro el aire de ser indefinible, 
un habitante invisible, 
un cuerpo sin categoría.

Aún así, ante el espejo, veo belleza,
una belleza lejana y extraña, 
una belleza objetiva, sin dueño, 
y el que mira al espejo se pregunta
si algún día podrá hacerla suya, 
hacerle el amor quizá, 
o si está condenado a verla ser juzgada por otros 
que nunca la han sufrido.

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