Mudanza (María Vélez)
Mudanza
I
¿No se queda nada?
Nada
nada
contestó la casa
y mi padre cerró la puerta.
Me despedí de Vicky
y del patín derecho que me prestaba
-la mitad de mi felicidad-.
Desde la ventanilla del camión que llevaba el trasteo
vi retroceder
despacio
las chambranas
la tienda
las canecas de leche
el café secándose sobre el andén.
En un ovillo de neblina
mis pertenencias fueron
desapareciendo.
II
Hago sitio en mis ojos
a edificios avenidas buses rejas transeúntes…
la mirada es un órgano nuevo
y un tiempo extraño la voz veloz de la ciudad
a la que entro y me habita
con la insolencia de su viento
la lenta floración nocturna de las cadmias
y el metálico sabor a mango biche.
Cali, ciudad de la que huyo
en forma de guatín amedrentado
en forma de guatín amedrentado
y a la que vuelvo
como sus pájaros amarillos
a las cuerdas de la luz.
como sus pájaros amarillos
a las cuerdas de la luz.

Gracias María por este poema. Me da tanto gusto poder leer este poema porque has sabido vencer la palabra innecesaria, el ruido del adjetivo de más. Desmaterializar para construir la imagen y soportarla en su auténtico sentido. Es un bellísimo poema. Queda.
ResponderEliminar¡Gracias! Me gustaría saber si logré transmitir los ritmos propuestos. Apaciguado en I, presuroso en la parte II.
ResponderEliminarMaría , los dos tiempos muy bien logrados .
ResponderEliminarLa entrada del poema magistral, dice todo, en palabras , al igual que el cierre del poema, una reflexión de la vida, una reflexión de la ciudad vivida .
No solo logras los ritmos , sino que indagas la vida .
Me encantó, tu poema .
Abrazote