La topa tolondra



En la noche las palmeras se arrebatan.
La luna tiembla distante solo dos milímetros de tu rostro
caminas contoneando las caderas robustas
inmersas en el terciopelo
cumpliendo el pacto con los dioses.

Huele a humo
a hierba
los hombres no saben de la onda que llevas
entras al lugar del desquite
la música
percusión delirio
trompetas y clave
estallan tu piel negra.

En la pista los pasos se alinean
las manos se entrelazan y los pies
tumban a los lados el cuerpo.
Bajo el influjo de los proyectores
Cali
salsa
olor a caña.


Por Zaida Assis

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