El circo
Un día la ciudad se cubre con el cielo morado y las vetas rojas
el verano ha llegado
se han multiplicado las moscas sobre el mantel rosado
las migas no saben para dónde correr
las golondrinas parecen púas en los cables.
Entonces llega el circo
lo sé porque torpemente nos unimos
aun sin saber lo que pasará.
Llega el jolgorio
la algarabía de los payasos
el trajín de los animales entre los hombres
las lentejuelas del vestido sin flecos.
Pasa el verano y las vacas aún viven
el pueblo no ha perdido su brillo
la luz entra penetrando las alcobas
el polvo tiñe las vastas praderas
y la soledad se vuelve moho.
Meses y años se van y el lugar sigue intacto
blanqueando atardeceres sobre el río
imitándonos todos con egoísmo
y el cínico anclado en su parecer.
La carpa con vetas rojas
debe ir andando caminos
repitiendo por el altavoz su ceremonia triste
arrimándose al anochecer
a la vera del camino.
Por Zaida Assis
Un día la ciudad se cubre con el cielo morado y las vetas rojas
el verano ha llegado
se han multiplicado las moscas sobre el mantel rosado
las migas no saben para dónde correr
las golondrinas parecen púas en los cables.
Entonces llega el circo
lo sé porque torpemente nos unimos
aun sin saber lo que pasará.
Llega el jolgorio
la algarabía de los payasos
el trajín de los animales entre los hombres
las lentejuelas del vestido sin flecos.
Pasa el verano y las vacas aún viven
el pueblo no ha perdido su brillo
la luz entra penetrando las alcobas
el polvo tiñe las vastas praderas
y la soledad se vuelve moho.
Meses y años se van y el lugar sigue intacto
blanqueando atardeceres sobre el río
imitándonos todos con egoísmo
y el cínico anclado en su parecer.
La carpa con vetas rojas
debe ir andando caminos
repitiendo por el altavoz su ceremonia triste
arrimándose al anochecer
a la vera del camino.
Por Zaida Assis

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