Poniéndome al día


OCTAVO EJERCICIO




TERNURA-OSWALDO GUAYASAMIN


Un bosque cubre su cría,
Los hilos de su noche arropan las espaldas de los hombres,
Del costillar escapa leche enmohecida que lame sus quemaduras.

Las antenas del cazador, atentas a la polifonía arbórea,
Las flores apuntan sus silbidos a los pies descalzos
En el entrecejo de los roedores se guarda salvia
Esperando el disparo de la humedad
La corteza cierra sus labios al gotear de la penumbra

Los taladores se turnan en el refugio materno de lo irreal.
En el respirar de las cuevas
se siente el alumbramiento de una
mosca en un pájaro de hongos
y el crujir de una crisálida de hierro que se quiebra tras las hojas.
El reloj de los insectos, marca la hora de la ternura
Las nubes calientan sus úteros y,
Una lluvia verde  separa el caparazón de las pestañas.








SÉPTIMO EJERCICIO


CAMPESINOS SEMBRANDO PATATAS – VINCENT VAN GOGH





Al morir deseo ser una patata
Un azadón preparará mi morada
Escaparé del frío con una cobija de tierra.

Esconderé mi dulce corazón entre la mugre
Y los pétalos de mi lápida cuidarán mi sueño,
Distraerán el aleteo de los colibríes hambrientos.

Un  campesino con piel de patata
Me regará cuidadosamente con su cansancio
Y las goticas del negro sudor me calmarán la sed

La campesina oirá mi llanto,
Al sabor de mis hojas devoradas por un gusano
Sentirá mi estornudo al ataque de los hongos
será guerra.
Al final nos prepararemos para un almidonado descanso eterno
en este campo minado de patatas.









SEXTO EJERCICIO


JARDÍN DE LAS DELICIAS – EL BOSCO






Historia censurada de Eva

Decido contar la verdad.
Hoy, es el alma de una campana,
Le oscurecieron la voz.
La acallan con gritos en erupción.
Afrenta a la creación.

El paraíso fue imaginado y ofrendado a nosotros.
Así lo quiso.
A cambio, las aves le dimos nuestras branquias,
Los peces le regalaron sus parpados sangrantes,
Los reptiles aún la veneran quitando sus pieles grisáceas.
Recolectó nuestros presentes y dijo, te llamarás Adán.
Y él, con sus costillas intactas se maravillaba en ella.

Un madero llegó buscando consuelo,
Nos pidió lamiéramos la sangre de sus manos,
Sabía a pan, uva y ceniza mojada,
Embozado en una túnica,
Se negaba a despojarse de su armazón
Y mostraba un corazón espinado.
Pregonaba traer una misiva del padre.

Estarán en una arremolinada eternidad,
Desconocerán la senectud,
las frutas les rebosarán las lenguas,
Los picos de los cuervos los evadirán,
Dios es un depredador, saliva y nos lleva en la boca

Nosotros cantamos lo que madre no puede decir.
Al primer día Dios creó la luz y la separó de las tinieblas,
Antecedido por una nana que le cantaba  tú serás Dios.









QUINTO EJERCICIO

OFELIA – JOHN EVERETT MILLAIS










Que al no tomarla el amado, ella te desposó
Y en el  ramaje se hizo un altar
menguó la corriente donde Heraclito celebra mil ceremonias.
Atestigua el río sideral que engalana sus estrellas de amapolas.

Ofelia eclipsa la vida, 
la muerte prohíbe que se te cierren los ojos.
Puede besar a la novia.







CUARTO EJERCICIO


Orfeo

Visible cuando las nubes enlutan,
Pulula a contracorriente y mirándose la mano se ahoga.
Ojalá alguien le escupiera viento hasta el estómago,
Concretando su acto.
Ese silencio acaricia las rutinas y divierte las miserias.
Un miércoles se hizo de ceniza,
Nos miramos las manos, las costillas pesadas,

Los fonemas ensombrecían.




TERCER EJERCICIO PARTE 1
APARTIR DE MAROSA


Ya voy abuela.

Ya voy abuela, grito, con los mechones húmedos sobre la frente
mientras intento evadir un charco más grande que mis piernas.
Recién ha llovido y mañana seguro hay niebla.
Ya voy abuela, grito de nuevo, estornudo y miro pa`l cielo.

Ya voy abuela, le digo suavecito, mientras soplo la aguapanela.
El olor a limoncillo, se mete sin permiso en mi nariz
Y le da autorización a un riachuelo para salir.
Antes de que se me inunde la cara sacrifico mi lengua,
Trago el brebaje hirviendo.
Con mi estómago de vapor y el pecho quemado,
Le rezo al frio que se me salga y se devuelva a las nubes.

Ya voy abuela, pienso haciéndome el dormido,
Mañana me volveré a emparamar,
A ver si crezco rápido pa` poderte ayudar.
Ya voy abuela, anda regá tus matas.



TERCER EJERCICIO PARTE 2

Este perro...

En casa tenemos tres gatos,
Dos siempre están por fuera, el tercero se queda conmigo en las tardes,
Me llena de pelos, quiere decir que somos primos.
El me enseña a saltar, a cantar, yo lo hago idiota, le enseño la televisión.

También hay dos peces, me los traje del río,
Me quedo viéndolos hasta que mis ojos lloran.
Juré que les enseñaría a parpadear.

Yo no recuerdo como llegó,
Éramos pequeños los dos.
Mi abuela dice que se escampó un día en que había llovido cuatro veces.
Aprendí a tirarle la comida de mi tía por la ventana,
Y el a comérsela.
Otro día hizo sol unas doce veces, ni un viento
Desde ahí no se va
 Creo que somos lo mismo,
No lo sé, mis recuerdos son huérfanos.

A veces desde mi cama y por un roto que hice al toldillo
Los mosquitos y yo lo vemos echado en una camisa vieja de mi tío.
Tal vez, yo llegué como un perro,
 Y con el tiempo me convertí en niño.








SEGUNDO EJERCICIO

LA CACERÍA.
Bajo una sábana negra,
hay una reunión de cachorros,
Llevo sobre mi armadura,
El escudo de mi casa y
La mugre de mi escuela.
Las chozas de nuestra aldea,
Están adornadas con abuelas
Que se mecen con la opera de las cigarras.
En mi barriga juegan a la ronda
Las lentejas de mi madre y la chocolatina del recreo.

Bajo el maullido de los gatos,
y sobre un gigante acostado,
imitamos la forma de la luna.

La retadora despeinada espera.

Nos sincronizamos con el caminar de los relojes,
Marca la 1… Marca las 2…
Se escucha el respirar de los insectos,
El héroe lanza su primer pisotón.

Compiten los ahogos ante
Un perro que ladra y no muerde,
una bicicleta atravesada,
la vuelta a una manzana.
No se piensa en la cartelera de mañana,
En los crayones perdidos.
Agarrar la gloria de los roedores,
El soliloquio por conservar el rabo.
Con las estrellas como hinchada,
un ejército sinfónico corea
¡Ese gato no sirvió!
¡Ese gato no sirvió!










PRIMER EJERCICIO


POESÍA

Aún con los ojos vendados,
Con la existencia cegada,
En este río congelado,
Las dudas son bienvenidas,
Sus huellas se enmarcan.

Las angustias se consienten
Y se plasman en la coreografía de las nubes.
El manifiesto de las mariposas inscrito
sobre las fontanelas
en el soplo de eucalipto de la madre
se hace verso que se espía desde lejos,
En ensoñaciones primigenias,
intangibles.
Evitando que los anhelos mueran de cansancio.







Comentarios

  1. Poeta :
    Francisco de madera es mi poema pero caigo rendida ante ‘Campesinos sembrando patatas ‘ de Vincent Van Gogh, y tu universo de gatos aparecidos en los aguaceros y de peces rescatados de los ríos .

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