Ejercicio inspirado en el mito de Orfeo y Eurídice (María Vélez)

Leyenda

En el pueblo de Maor los hombres enamorados cantaban a la belleza visible de sus mujeres. Las maoritas, tantas veces acalladas por esos soliloquios, como frutos secos parecían muertas de silencio.
El milagro del agua fue en abril. Salieron del letargo, desaparecieron en la huerta y de sus labios leguminosos, casi sagrados, germinó audible la palabra.
Los maoritas atormentados por no verlas, cantaban debajo de la mejorana, junto a la menta, entre la manzanilla.
Ellas hablaban, pedían ser escuchadas. Mas nada fisuraba la mudez en el oído de sus hombres.
Desde entonces a ellos se les ve trastornados mirando el vacío desde el umbral de su sordera.
Cuentan que en la huerta los niños descubrieron la magia. Escuchar la voz de las ranas
y esperar el salto hacia su corazón.



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