Llueve
la cristalina temperatura
recorre mi cuerpo bajo cero
hasta llegar al borde mismo
que sellan las uñas
veo lo cóncavas que son
y los restos negros que guardan
las uñas...
llueve
bajo el mango parido de dulce
en el patio de gallinas
y sobre la cumbre de tus ojos
escurres de ellos el agua pálida
no sé si mezclada con lágrimas
o es la precipitada lluvia
que los hiere y lloran
me derrito todita
y me vuelvo pequeñez
llueve
los charcos se mecen inquietos
con cada lágrima
no veo sapos ni ranas
asumo que no se han ido las gotas
bajo el alero de paja duermen los pollos
y la ropa de ayer vuela en el alambre
empapada de llanto
llueve
sobre el lino del otoño
que ni siquiera el rayo quebró.
por Zaida Assis
la cristalina temperatura
recorre mi cuerpo bajo cero
hasta llegar al borde mismo
que sellan las uñas
veo lo cóncavas que son
y los restos negros que guardan
las uñas...
llueve
bajo el mango parido de dulce
en el patio de gallinas
y sobre la cumbre de tus ojos
escurres de ellos el agua pálida
no sé si mezclada con lágrimas
o es la precipitada lluvia
que los hiere y lloran
me derrito todita
y me vuelvo pequeñez
llueve
los charcos se mecen inquietos
con cada lágrima
no veo sapos ni ranas
asumo que no se han ido las gotas
bajo el alero de paja duermen los pollos
y la ropa de ayer vuela en el alambre
empapada de llanto
llueve
sobre el lino del otoño
que ni siquiera el rayo quebró.
por Zaida Assis
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